Casi nadie avisa a un hombre, antes de operarse de próstata, de que durante semanas o meses puede llevar una compresa. Hay algo entrenable detrás de eso, y esto es lo que dice la evidencia.

Se habla mucho del cáncer, algo menos de la disfunción eréctil, y casi nada de que el control de la orina también se resiente tras la cirugía de próstata. Cuando pasa, muchos hombres no saben que existe una parte de la fisioterapia dedicada justo a esto.

Vamos a ver qué le pasa exactamente al suelo pélvico masculino tras la cirugía, qué dice la evidencia sobre el entrenamiento y, sobre todo, qué puedes hacer si te encuentras en esta situación.

El suelo pélvico también existe en los hombres

Cuando se habla de suelo pélvico casi siempre aparece una mujer en la imagen, pero el hombre tiene la misma base muscular: un conjunto de músculos que cierra la pelvis por abajo, sostiene la vejiga y el recto, y rodea la uretra. Esa musculatura forma parte de lo que se llama el esfínter externo, uno de los dos mecanismos que mantienen cerrada la salida de la vejiga.

El otro es el esfínter interno, situado justo en la base de la próstata. Funciona de forma automática, sin que pienses en él, y es el que más peso lleva en la continencia del día a día.

Diagrama: antes de la cirugía dos esfínteres sostienen la continencia; al extirpar la próstata se pierde el interno y queda solo el externo, que sí se puede entrenar

Antes de la cirugía, dos esfínteres sostienen la continencia. Al extirpar la próstata se pierde el interno, y el control pasa a depender casi por completo del externo, que sí se puede entrenar.

Cuando se extirpa la próstata (prostatectomía radical, el tratamiento quirúrgico más habitual para el cáncer de próstata localizado), ese esfínter interno se pierde con ella. La continencia pasa entonces a depender casi en exclusiva del esfínter externo, el músculo voluntario que sí se puede entrenar. Por eso la fisioterapia tiene aquí un papel con sentido fisiológico claro, no es solo «hacer ejercicio por hacer algo».

Cuántos hombres tienen escapes tras la cirugía

La incontinencia urinaria es una de las secuelas más frecuentes de la prostatectomía radical, sobre todo en los primeros meses. La cifra exacta varía mucho según el estudio y según cómo se defina «incontinencia» (desde una gota ocasional al toser hasta necesitar varias compresas al día). Lo que sí es constante en la literatura es el patrón: la mayoría de los hombres mejora de forma progresiva a lo largo del primer año, aunque una parte no recupera del todo el control y necesita valorar otras opciones.

Esa mejora espontánea con el tiempo importa: cualquier tratamiento tiene que demostrar que hace algo más que lo que ya iba a pasar solo. Ahí es donde entran los ensayos clínicos.

Qué dice la evidencia sobre entrenar el suelo pélvico después de operar

Aquí hay buenas noticias, con matices importantes.

Metaanálisis · Disabil Rehabil202220 ensayos · 2.188 hombres

El entrenamiento del suelo pélvico redujo la incontinencia a los 3 meses, entre los 3 y 6 meses, y más allá de los 6 meses tras la cirugía, con una diferencia de riesgo de entre el 12 y el 25% frente a no entrenar. El beneficio apareció sobre todo con programas supervisados y de mayor volumen: el entrenamiento sin supervisión obtuvo resultados parecidos a no entrenar nada.

Gráfico: entrenar el suelo pélvico sin supervisión da resultados parecidos a no entrenar, mientras que con seguimiento profesional la mejora es de entre el 12 y el 25 por ciento

El entrenamiento sin supervisión (una hoja de instrucciones para hacer en casa) obtiene resultados parecidos a no entrenar. El seguimiento profesional es lo que marca la diferencia.

Otro ensayo, publicado en Physical Therapy en 2018, llegó a una conclusión parecida: el entrenamiento del suelo pélvico, solo o combinado con biofeedback (un aparato que te muestra en una pantalla si estás contrayendo el músculo correcto) y electroestimulación, fue más eficaz que no hacer nada. El papel del biofeedback en solitario, sin embargo, quedó menos claro.

Ahora la parte que toca matizar, porque también es ser honestos con la evidencia: la revisión Cochrane más reciente sobre el tema, de 2023 y con 25 estudios y más de 3.000 hombres, es bastante más cauta. Calificó la certeza de buena parte de los resultados como baja o muy baja, y señaló fallos metodológicos y falta de estandarización entre estudios. Una revisión «paraguas» de 2023, que analizó 18 revisiones y metaanálisis previos, calificó la calidad metodológica del conjunto como críticamente baja. Esto no significa que el entrenamiento no sirva: significa que la evidencia, aunque apunta en una dirección favorable, todavía no es tan sólida como en otras áreas de la fisioterapia de suelo pélvico.

¿Y si empiezo a entrenar antes de operarme?

Es una pregunta razonable y, por lo que sabemos ahora, la respuesta no es tan clara como cabría esperar.

Un metaanálisis de 2014 con 5 ensayos no encontró diferencias en la recuperación de la continencia al añadir entrenamiento antes de la cirugía, ni al mes, ni a los 3, 6 o 12 meses. Un metaanálisis mucho más reciente, de 2026, con 6 ensayos, encontró una mejora significativa a los 3 meses, pero no al mes, ni a los 6, ni a los 12 meses.

Cuadro comparativo de la solidez de la evidencia de cada estrategia: entrenamiento supervisado tras la cirugía, biofeedback, electroestimulación y empezar antes de operar

Resumen del grado de confianza de la evidencia según la estrategia. No todas las herramientas están respaldadas con la misma solidez.

Dos metaanálisis, dos conclusiones distintas sobre el mismo punto: así es la evidencia cuando un tema todavía está madurando, y hay que decirlo claro en lugar de elegir el estudio que más convenga. Lo razonable, mientras tanto, es que empezar antes no hace daño (aprender el ejercicio con calma, sin la presión del postoperatorio, tiene sentido práctico) pero no se le puede prometer a nadie que acorte el tiempo con escapes.

Otras herramientas: biofeedback, electroestimulación y fármacos

Una revisión sistemática de 2022 sobre 17 ensayos clínicos encontró que, además del entrenamiento del suelo pélvico, mostraban cierta reducción de la incontinencia: la electroestimulación, la estimulación magnética extracorpórea y dos fármacos (duloxetina y solifenacina, usados también en incontinencia femenina). Ningún estudio de esa revisión evaluó tratamientos quirúrgicos, así que sobre eso no podemos sacar conclusiones aquí.

La electroestimulación añadida al entrenamiento, en concreto, sigue siendo el punto más discutido: unos estudios encuentran beneficio añadido, otros no encuentran ninguno. No es una herramienta mágica, y desde luego no sustituye al ejercicio activo, que es el que enseña al músculo a responder cuando de verdad lo necesitas (al toser, al levantarte, al reírte).

Qué puedes hacer desde esta semana

Si estás en el postoperatorio, o si vas a operarte y quieres adelantar trabajo, esto es lo que respalda la evidencia… y unos cuantos trucos para que de verdad se te quede pegado a la rutina.

  • Aprende a localizar el músculo correcto. No es el abdomen ni los glúteos.

Guía en tres pasos para identificar y contraer correctamente el suelo pélvico en el hombre

La secuencia básica para activar el suelo pélvico masculino: identificar, contraer sin compensar, mantener y soltar despacio.

  • Busca supervisión, aunque sea puntual. El dato más consistente de todo lo que hemos visto es que el seguimiento profesional marca la diferencia frente a hacerlo por libre con una hoja de instrucciones.
  • Sé constante en los primeros 6 meses. Es la ventana donde más estudios encuentran beneficio claro.
  • Engancha el ejercicio a algo que ya haces todos los días. Lavarte los dientes, esperar a que hierva el café, los anuncios de la tele, los semáforos en rojo si vas de copiloto. Si dependes de «acordarte», se te olvidará; si lo pegas a una rutina ya automática, sale solo.
  • No lo conviertas en un juego de cortar el chorro de orina cada vez que vas al baño. Sirve una vez, para aprender a identificar el músculo. Hacerlo de forma repetida como ejercicio puede alterar el vaciado de la vejiga. El entrenamiento se hace fuera del baño.
  • Anota cómo vas, aunque sea con dos palabras en el móvil. No hace falta una tabla; con apuntar «mejor» o «igual» una vez por semana ya tienes perspectiva cuando algún día tengas un mal día y pienses que no avanzas nada.
  • No te obsesiones con la electroestimulación como solución. Puede ser un complemento en algunos casos, pero el ejercicio activo es la base.
  • Si te vas a operar, pregunta a tu urólogo si tiene sentido empezar antes. No hay garantía de que acorte el proceso, pero tampoco hay evidencia de que perjudique, y llegar al postoperatorio sabiendo hacer bien el ejercicio no es mala idea.
  • Habla de ello sin vergüenza, al menos con tu pareja o con quien te acompañe al postoperatorio. Esconder una compresa o evitar quedar por miedo a un escape añade una carga que no ayuda a nada; contarlo suele quitarle peso.
  • Dale tiempo. La mejora suele ser progresiva durante el primer año; un mes sin grandes cambios no significa que el entrenamiento no esté funcionando.

Cuándo consultar con un fisioterapeuta especializado

Tiene sentido pedir valoración si los escapes te limitan la vida social o laboral, si no notas que localizas bien la contracción por tu cuenta, si ha pasado más de un año desde la cirugía y sigues con pérdidas relevantes, o si prefieres hacerlo bien desde el principio en lugar de tantear a ciegas. Un fisioterapeuta especializado puede confirmar con una valoración manual o con biofeedback que estás activando el músculo correcto, algo difícil de comprobar por tu cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Los ejercicios de suelo pélvico curan la incontinencia tras la próstata?
No hay evidencia de que «curen» en el sentido de garantizar un resultado. Lo que muestran varios estudios es que aceleran la recuperación de la continencia, sobre todo con supervisión profesional. Una parte de los hombres necesitará valorar otras opciones si los escapes persisten pasado el primer año.
¿Sirve empezar a entrenar antes de operarme?
La evidencia es contradictoria: un metaanálisis no encontró beneficio en ningún momento, otro encontró mejora solo a los 3 meses. No hace daño empezar antes, pero no se puede prometer que acorte el proceso.
¿La electroestimulación sustituye a los ejercicios?
No. Los estudios que la evalúan la analizan como complemento al entrenamiento activo, no como sustituto, y su beneficio añadido sigue siendo objeto de debate.
¿Esto también aplica a hombres operados por hiperplasia benigna de próstata, no por cáncer?
La mayor parte de los estudios citados aquí se hicieron en hombres operados de cáncer de próstata (prostatectomía radical). La cirugía por hiperplasia benigna es distinta y tiene su propio perfil de riesgo de incontinencia, así que conviene no extrapolar sin más.

Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración individual. Cada caso de incontinencia tras una cirugía de próstata tiene sus particularidades —tipo de cirugía, tiempo transcurrido, otros factores de salud— que conviene revisar con tu urólogo y con un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

Referencias

  1. Baumann FT, Reimer N, Gockeln T, et al. Supervised pelvic floor muscle exercise is more effective than unsupervised pelvic floor muscle exercise at improving urinary incontinence in prostate cancer patients following radical prostatectomy – a systematic review and meta-analysis. Disabil Rehabil. 2022;44(19):5374-5385. DOI: 10.1080/09638288.2021.1937717
  2. Kannan P, Winser SJ, Fung B, Cheing G. Effectiveness of Pelvic Floor Muscle Training Alone and in Combination With Biofeedback, Electrical Stimulation, or Both Compared to Control for Urinary Incontinence in Men Following Prostatectomy: Systematic Review and Meta-Analysis. Phys Ther. 2018;98(11):932-945. DOI: 10.1093/ptj/pzy101
  3. Johnson EE, Mamoulakis C, Stoniute A, Omar MI, Sinha S. Conservative interventions for managing urinary incontinence after prostate surgery. Cochrane Database Syst Rev. 2023;4(4):CD014799. DOI: 10.1002/14651858.CD014799.pub2
  4. Yang JM, Ye H, Long Y, et al. Effect of pelvic floor muscle training on urinary incontinence after radical prostatectomy: An umbrella review of meta-analysis and systematic review. Clin Rehabil. 2023;37(4):494-515. DOI: 10.1177/02692155221136046
  5. Canning A, Raison N, Aydin A, et al. A systematic review of treatment options for post-prostatectomy incontinence. World J Urol. 2022;40(11):2617-2626. DOI: 10.1007/s00345-022-04146-5
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  7. Terzoni S, Maruccia S, Di Prisco L, et al. Preoperative Pelvic Muscle Training for Continence Recovery After Prostatectomy: Yet Another Meta-Analysis? Neurourol Urodyn. 2026;45(1):127-136. DOI: 10.1002/nau.70167
  8. Xin L, Li M, Pan M. The therapeutic effect of pelvic floor muscle training on stress urinary incontinence following prostatectomy: a systematic review and meta-analysis. Transl Androl Urol. 2023;12(7):1155-1166. DOI: 10.21037/tau-23-337

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Raquel Delgado Corredera · Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico · Colegiada n.º 10842

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