Llegar al parto sabiendo qué hace tu cuerpo y qué puedes hacer tú
El curso de preparación al parto de Raquel Delgado, fisioterapeuta de suelo pélvico. Para cualquier momento de tu embarazo, desde casa y a tu ritmo.
Desde que estás embarazada te han dicho cuarenta cosas distintas, y la mitad se contradicen. Que hagas Kegels. Que no los hagas. Que el masaje perineal evita los desgarros. Que no sirve de nada. Que respires. Que empujes. Que ya te dirán en el hospital.
Y debajo de todo ese ruido hay una pregunta que no se va:
¿Mi cuerpo va a saber hacer esto?
Sí va a saber. Tu cuerpo lleva haciéndolo toda la vida de la especie. Pero entre llegar al parto sin saber nada y llegar entendiendo lo que está pasando hay una diferencia enorme, y no es la que te imaginas: no se trata de estar más fuerte, ni de tener un plan de parto perfecto.
Lo que casi nadie te cuenta: no necesitas un suelo pélvico fuerte
Necesitas uno capaz de adaptarse. Que se contraiga cuando hace falta, que sostenga, y sobre todo que sepa relajarse y dejar pasar.
Relajar. Eso es lo que se te va a pedir el día del parto, y es justo lo que no se enseña en ningún sitio.
Hay embarazadas a las que los Kegels les están haciendo daño ahora mismo: las que ya tienen demasiada tensión de base, las que notan dolor en las relaciones, las que sienten que les cuesta más soltar que apretar. A ellas, más contracción es lo último que les conviene.
Lo primero que vas a aprender aquí es en cuál de los dos grupos estás. Y qué hacer en cada caso. Eso solo ya cambia por completo lo que deberías estar entrenando.
Y lo segundo: preparar el parto no es controlar el parto
Puedes trabajar tu movilidad, tu respiración, tu periné, cómo gestionas el dolor, en qué posiciones te mueves, qué pides y qué decides.
No vas a decidir cómo se coloca tu bebé, cuánto dura, si hace falta instrumental o si acaba en cesárea.
Saber dónde está esa línea es la mejor preparación que existe. Y es lo que evita llegar al posparto pensando que algo hiciste mal.
Cuando termines el curso vas a saber hacer esto
- Reconocer tu suelo pélvico. No de oídas: notándolo. Vas a saber cuándo lo contraes de verdad y cuándo lo que estás haciendo es apretar glúteos y aguantar la respiración, que es lo que hace casi todo el mundo.
- Relajarlo cuando tú quieras. Con la respiración, con la mandíbula, con el movimiento, con la postura. Esto es lo que más se entrena en consulta y lo que menos aparece en los cursos.
- Preparar tu periné con criterio. Cuándo empezar el masaje perineal, cuántas veces por semana, la técnica exacta paso a paso, qué debes notar, qué no deberías notar nunca y en qué casos no hay que hacerlo.
- Moverte durante el parto. Qué ocurre en cada fase y qué puedes hacer en cada una: cómo cambiar de posición, por qué ayuda, y qué sigue estando en tu mano si te ponen la epidural.
- Empujar sin destrozar tu periné. La diferencia entre el pujo que sale solo y el que te dirigen, qué le pasa a tu suelo pélvico con cada uno, y qué puedes pedir en ese momento.
- Manejar la presión abdominal sin miedo. Al toser, al coger a un niño en brazos, al entrenar, al empujar.
- Y qué esperar después. Qué es normal en el puerperio y qué no hay que aguantar «porque acabas de parir». Cómo cuidar la cicatriz, tengas la que tengas. Qué pasa con la diástasis. Y cuándo puedes volver a moverte como te gusta.
Seis casos reales, resueltos delante de ti
Porque una cosa es la teoría y otra es tu caso:
En cada uno ves el razonamiento entero: qué se valora, qué se decide y por qué. Es la parte que normalmente solo se ve desde el otro lado de la camilla.
Y te lo llevas por escrito
- La guía completa del masaje perineal, para imprimir: la técnica, la tabla de registro de la semana 34 a la 40 y la evidencia con sus letras pequeñas.
- Las herramientas para la fase activa, con el rebozo paso a paso y una página escrita para quien te acompañe, para que sepa qué hacer con las manos en vez de mirar.
- Acceso permanente. Vuelves a él en el posparto. Y en el siguiente embarazo, si lo hay.
Lo que este curso no te va a prometer
Que no vas a tener un desgarro. El masaje perineal reduce los que necesitan sutura y la probabilidad de episiotomía —lo dice la revisión Cochrane—, pero no los elimina, y hay factores que no dependen de nadie.
Que si respiras bien no te va a doler.
Que sustituye a tu matrona.
Si buscas a alguien que te garantice el parto perfecto, no es aquí. Lo que hay aquí es todo lo que sí está en tu mano, contado por alguien que se dedica a esto todos los días.
Quién te lo va a contar
Raquel Delgado, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, embarazo y posparto. Colegiada n.º 10842.
Es exactamente lo que trabaja en consulta con sus pacientes embarazadas, ordenado para que puedas seguirlo en casa, a tu ritmo, sin material y sin nadie mirando.
Un solo pago. Acceso inmediato y para siempre.
Sin suscripciones y sin fecha de caducidad: el curso se queda contigo.
Antes de decidirte
¿En qué momento del embarazo lo hago? En cualquiera. Cuanto antes entres, más margen tienes para trabajar la movilidad y llegar con tiempo al masaje perineal, que se empieza sobre la semana 34. Y si ya vas más avanzada, hay módulos que te sirven directamente para el parto y para después.
¿Necesito comprar algo? No. Nada.
¿Y si acabo en cesárea? El último módulo la cubre entera. Una cesárea no es un fracaso, y tu suelo pélvico sigue necesitando que alguien se ocupe de él.
¿Sirve si ya he parido antes? Sí, y especialmente si arrastras algo de un parto anterior.
¿Puedo preguntar mis dudas? El curso se hace de forma autónoma. Si necesitas que alguien te valore a ti en concreto, pide cita en la consulta.
Preparar el parto no es controlar el parto.
Pero llegar sabiendo cambia cómo lo vives.